La "costra muerta" de las "convenciones sociales".

 

Cuando el "comercio justo" o la "conciencia ecológica" se convierten en un mero reclamo comercial que empaña y esconde...

 

 

 

 Starbucks.

 

A partir del 2 de marzo Starbucks ofrece a los consumidores españoles la posibilidad de realizar un consumo responsable y justo en los establecimientos de la cadena. Según ha anunciado la Asociación del Sello Fairtrade - Comercio Justo (FLO - Fair Trade Labelling Organization), desde esa fecha la transnacional fundada en Seattle contará con la certificación de que el 100% de la producción de café que comercializa en España es “justa”.

 

 

El éxito comercial de esta medida, en una sociedad en la que la "justicia" y las campañas de "comercio justo" son un reclamo publicitario sin igual,  parece asegurado.

Hasta aquí, todo estupendo.

 

El problema es que esta transnacional no se caracteriza precisamente por entender demasiado de justicia. Esta empresa, además de las históricas críticas por abusos a los pequeños productores de café en el Sur, ha sufrido denuncias de todo tipo en los últimos años. A modo de ejemplo, en 2006 Intermón Oxfam, una de las organizaciones que actualmente integra FLO España, denunció a Starbucks por bloquear las patentes y el derecho a registrar sus propias variedades de café en un país especialmente empobrecido, Etiopía.

Tenemos así que, mientras la cadena vende a la opinión pública la cantinela de que "comprar café en Starbucks es consumir de forma responsable y, sobre todo, justa", se dedica a despedir a 7.000 empleados para ampliar los beneficios (64,5 millones de dólares en el 2009) y a cargarse la competencia de pequeños bares y cafeterías, siguiendo una agresiva política de emplazamientos de sus puntos de venta (ver vídeo).

 

Tomado de consumehastamorir.com

 

 
   

 

 

 

 El Carrefour y sus bolsas.

 

 

"Gracias", Carrefour, por defender el medio ambiente.

 

 

Aprovechando que el "ecologismo" hoy por hoy vende y que está bien visto o, incluso,  "de moda" presumir ante los demás de tener una cierta "conciencia ecológica", Carrefour lanza a bombo y platillo su campaña para eliminar las bolsas de plástico.

Hasta aquí, todo estupendo.

 

El caso es que, con esta iniciativa, Carrefour se ahorra unos 4 millones de euros al año, más los ingresos por la compra de las bolsas "ecológicas" (las grandes 50 céntimos y las pequeñas 5),

 

Por otra parte, llama la atención el hecho de que la preocupación ecológica no llegue a otras muchas bolsas de plástico que se reparten dentro del Carrefour: si compras pescado o visitas la sección de frutas y verduras, te encontrarás con el plástico de siempre. No hay mensajes en ninguna parte para concienciar a los clientes.

 

A lo mejor, es que no se les ha ocurrido.