UD 5:

"Complicando un poco la existencia":

Las éticas formales

 

 

CONTENIDOS

 

1. La ética kantiana.

2. Jean Paul Sartre y su ética existencialista.

3. Las propuestas dialógicas: J. Habermas.

 

Éticas formales

(apuntes)

 

 

 

Inmanuel Kant y su ética formal: el papel de la buena voluntad.

 

A la redacción del periódico en el que trabajas, ha llegado la siguiente foto de última hora. La imagen hace referencia a la labor humanitaria que están desarrollando las tropas de la ONU en un punto conflictivo del planeta.

Tienes que inventarte un país (ficticio) y elaborar un pie de imagen (inventado por ti) haciendo referencia a lo que aparece en la misma (territorio devastado, soldado de la ONU, mujer adulta, niña, muñeca...)

 

 

Actividades de aplicación.

 

 

 

I. Kant distingue varias clases de acciones según su relación con el deber:

- contrarias al deber (moralmente malas)

- conformes al deber (moralmente neutras)

- por deber (moralmente buenas).

 

A continuación te presentamos una serie de acciones. Clasifícalas según corresponda. A poder ser, justifica tu respuesta.

 

1.  A mi compañero se le dan fatal las matemáticas, así es que yo le voy a explicar “mates” a condición de que él, que es un experto en tecnología, me eche una mano para el examen.

 

2.- He ayudado a mi compañera a estudiar porque creo que debemos ayudarnos los unos a los otros.

 

3.- Mi compañera me ha pedido que le ayude a hacer un trabajo para biología. ¡No sé qué se ha creído! Si quiere aprobar, que se esfuerce como yo.

 

II. Los dos tipos de imperativos.

Recuerda los tipos de imperativos que distingue Kant y cuáles son las diferencias fundamentales entre ellos.

Relaciona cada una de las siguientes oraciones con los imperativos "hipotéticos" o con los "categóricos" según corresponda.

 

a.- Debes llegar antes de las 10 a casa porque ésta es la norma establecida.

b.- Debes poner los garbanzos a remojo antes de cocerlos.

c.- Para ganarte la confianza de los demás, debes mostrarte amable con ellos.

d.- Si te insultan no debes contestar con otro insulto.

e.- Debes empezar el vendaje del pie por los dedos para que aguante bien.

 

 

Por último, relaciona cada uno de los tipos de imperativos con los tres tipos de acciones de las que habla Kant, según su relación con el "deber".

 

III. Aplica las máximas kantianas a las siguientes situaciones y responde qué deberías hacer para actuar moralmente.

 

a.- Llega el día de Reyes y tus padres no tienen dinero para comprar el juguete que tu hermano pequeño les ha pedido. Tu vecino, que ha llegado cargado con la compra, ha olvidado junto a la puerta un paquete que contiene justamente ese juguete.

 

b.- Has estudiado arte dramático y tu sueño es ser actor de cine. Te ofrecen la oportunidad de salir en un anuncio televisivo que tú no apruebas, ya que su contenido te parece inmoral (sexista y racista). De todos modos piensas que, si tú no lo aceptas, otro lo hará por ti, y tú habrás perdido la oportunidad de tu vida.

 

c.- Te acabas de comprar una moto nueva con casco y todo. Has ahorrado mucho para conseguirla. Vas a casa a enseñársela a tus padres y, cuando bajas con ellos, te das cuenta de que te han robado el casco. Al siguiente día, paseando con tu moto, ves un grupo de motos aparcadas y un casco nuevo.

 

 

IV. Texto de aplicación.

 

Tú y tu grupo de amigos soléis juntaros todas las semanas para rellenar el boleto de la lotería primitiva. Después de persistir varios años en el intento, por fin os toca el premio gordo. La casualidad se encarga de que tú tengas en tus manos el boleto ganador. Por un momento se te pasa por la cabeza la idea de cobrar el dinero y fugarte sin dejar rastro a... De pronto, un recuerdo se te cruza por la memoria. Recuerdas que, allá por 4º de la ESO, tuviste un profesor de ética que te rallaba la cabeza con lo de actuar moralmente y demás. Así es que decides preguntar a tres de las posturas éticas (hedonismo, Santo Tomás y Kant) qué has de hacer en este caso para actuar moralmente.

 

 

"Kick a migrant": Mucho más que un juego.

"En 2008, Australia recibirá a 152.800 nuevos inmigrantes. Algunas personas piensan que los inmigrantes roban el empleo a los australianos y destruyen nuestro modo de vida. ¿Qué tal si los mandamos allí de donde vienen? Ésta es tu oportunidad: ‘Patea a un emigrante y mira a ver si eso resuelve algo”.


¡Vaya! Otra vez la misma canción: inmigrantes que "roban" y "destruyen" (empleo, modos de vida...). Cabe el consuelo , en esta ocasión, de que no lo dice un "español de bien", sino uno, o varios "australianos" (sobra decir que "de bien"; no podía ser de otro modo). Según parece, para poner freno a estos y otros comentarios, han sacado un juego consistente en "patear" inmigrantes y, de este modo, hacer un cálculo de las "pérdidas" que dicha medida traería para la economía del país.

Es decir: primero hay que "patear", degradar, agredir y vejar a un ser humano, para luego caer en la cuenta del error ("económico" claro está). Parece que, hoy por hoy, la única fuente de derechos para el ser humano es la "pasta": si produces, rindes y contribuyes al crecimiento de la economía (no sabemos la de quién o quiénes)... "bienvenido". En caso contrario... "te pateamos".

Pues nada; lo dicho: "a patear", a ver qué pasa.

Por cierto, antes de que se me olvide: que reserven alguna que otra patada para los parados (¡son tan poco productivos!); mejor para los "jubilados" (que encima...), o si no para los enfermos crónicos, o para los que no pasen de 1,65 ...

Está claro: "o produces, o..."

 

Kick a Migrant es una página que te invita a ‘jugar’ seleccionando inmigantes y "patearlos" todo lo lejos que puedas. Hay marcador y ránking. Puede parecer una iniciativa xenófoba, pero sus responsables advierten de que, en realidad, se trata de todo lo contrario.

 

 

 

 

 

 

"Papeles mojados".

 

Para ver las cosas desde el lugar del otro (¿realmente es posible seguir despreciando al otro, cuando uno se ha puesto en su lugar?)

 (letra)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"Milonga del moro judío".

 

Para ver lo de la "máxima de la universalidad" en forma de canción.

(letra)

 

 

 

 

 

J. P. Sarte: condenados a ser libres.

 
 

 

 

Fragmento inicial de la película "The box".

 

Para comenzar, la propuesta de un juego "inocente":

la posibilidad de decidir sobre la vida o la muerte de una persona (desconocida), en alguna parte del mundo. Basta con "apretar un botón", para que alguien muera.

 

Como se puede comprender, todo queda en el más estricto anonimato.

 

Una elección "indolora" y "de guante blanco", sin otras consecuencias para los protagonistas que el hecho de tener que cargar con su decisión el resto de sus vidas. Para compensar ésta y otras  "molestias", un millón de dólares.

 
 

 

El tiempo se agota y hay que tomar una decisión. Los protagonistas se enfrentan a un dilema: elegir entre la vida o la muerte de un ser humano; elegir entre tener o no tener un millón de dólares.

 

 

La vida está llena de dilemas y situaciones que nos "fuerzan" a decidir. Como dice Sartre, somos libres, ésta es nuestra condición; aunque nos gustase, no podríamos ser de otro modo.

 

A cada momento, en cada instante, estamos decidiendo cómo queremos que sea nuestra vida. Elegir es "crear", "inventar" vidas.

Esto es algo propio y exclusivo del ser humano, dado que somos los únicos en los que la "existencia" precede a la "esencia".

 

Volvamos a la película. Nos encontramos en ese punto sin retorno en el que, no es posible "no elegir" (como diría Sartre). Agotar el tiempo, es ya una elección.

 

Por suerte, hay algo que hace más fácil la decisión, ¿el qué?

 

De todas formas, "sólo es una caja", dice la protagonista después de tomar su decisión.

 

Para sorpresa de todos, el "juego" y sus imprevisibles consecuencias, están en marcha.  No cabe "echarse atrás".

 
   

 

Aquella decisión inicial, sencilla, limpia e indolora (oprimir un botón), se ha vuelto en contra de sus protagonistas. Como consecuencia de la misma, su hijo ha sido privado de dos sentidos: no puede ver, ni oír.

En este contexto, el misterioso personaje propone el intercambio de una vida por otra.

Es ahora cuando, la libertad produce verdadero vértigo y "angustia", convirtiéndose en una auténtica "tragedia".

No hay perdón (pese al sincero arrepentimiento), ni escapatoria posible. Condenados a elegir (como diría Sarte), deben optar.

 

En este contexto, lo importante (más que lo que se elija) es el "modo" como uno se posicione ante la elección:

"Hay dos modos de entrar en la última habitación: siendo libres o no siéndolo".

 

 

 

 

 

J.P. Sartre y un conflicto de valores.

 

“Citaré el caso de uno de mis alumnos que me vino a ver en las siguientes circunstancias: su padre se había peleado con su madre y tendía al colaboracionismo; su hermano mayor había muerto en la ofensiva alemana de 1940, y este joven, con sentimientos un poco primitivos, pero generosos, quería vengarlo. Su madre vivía sola con él, muy afligida por la semitraición del padre y por la muerte del hijo mayor, y su único consuelo era él.

Este joven tenía, en ese momento, la elección de partir para Inglaterra y entrar en las Fuerzas francesas libres –es decir, abandonar a su madre- o bien permanecer al lado de su madre y ayudarla a vivir. Se daba cuenta perfectamente de que esta mujer sólo vivía para él y que su desaparición –y tal vez su muerte- la hundiría en la desesperación. También se daba cuenta de que en el fondo, concretamente, cada acto que llevaba a cabo con respecto a su madre tenía otro correspondiente en el sentido de que la ayudaba a vivir, mientras que cada acto que llevaba a cabo para partir y combatir era un acto ambiguo que podía perderse en la arena, sin servir para nada; por ejemplo, al partir para Inglaterra podía permanecer indefinidamente, al pasar por España, en un campo español; podía llegar a Inglaterra o Argelia, y ser puesto en una oficina para redactar documentos.

En consecuencia, se encontraba frente a dos tipos de acción muy diferentes: una concreta, inmediata, pero que se dirigía a un solo individuo; y otra que se dirigía a un conjunto más vasto, a una colectividad nacional, pero que era por eso mismo ambigua y que podía ser interrumpida en el camino.

 

 

JEAN-PAUL SARTRE, El existencialismo es un humanismo