2.3.1.2. El liberalismo económico.

El liberalismo económico es la doctrina económica desarrollada durante la Ilustración y formulada de forma completa por Adam Smith y David Ricardo.

 

Cada individuo en particular pone todo su cuidado en buscar el medio más oportuno de emplear con mayor ventaja el capital de que puede disponer. Lo que desde luego se propone es su propio interés, no el de la sociedad en común; pero esos mismos esfuerzos hacia su propia ventaja le inclinan a preferir, sin premeditación suya, el empleo más útil a la sociedad como tal. (...) Ninguno por lo general se propone primariamente promover el interés público, y acaso ni aún conoce cómo lo fomenta cuando no lo piensa fomentar. Cuando prefiere la industria doméstica (su propio interés) a la extranjera (al interés de los demás) sólo medita su propia seguridad; y cuando dirige la primera de modo que su producto sea del mayor valor que pueda, sólo piensa en su ganancia propia; pero en éste y en otros muchos casos es conducido como por una mano invisible a promover un fin que nunca tuvo parte en su intención.”

Adam Smith. La riqueza de las naciones. 1776.

El liberalismo económico sostiene que...

  • El mercado (la economía):
    • Es una realidad autónoma o independiente de cualquier otra esfera social o politica.
    • Esto se debe a que el mercado tiene "sus propias reglas".
    • Gracias a estas reglas, el mercado consigue siempre el equilibrio (la autoregulación de la economía).
  • La regla o ley por excelencia del mercado es la de la oferta y la demanda. Esta ley es la que regula los precios (además de otras excelencias).

 


 "Según el sistema de la libertad negociante, al soberano sólo quedan tres obligaciones principales a que atender: la primera, proteger a a la sociedad de la violencia e invasión de otras sociedades independientes; la segunda, el poner en lo posible a cubierto de la injusticia y opresión de un miembro de la república ( = Estado) a otro que lo sea también de la misma (...); y la tercera, la de mantener y erigir ciertas obras y establecimientos públicos, a que nunca pueden alcanzar, ni acomodarse los intereses de los particulares, o de pocos individuos, sino los de toda la sociedad en común: por razón de que aunque sus utilidades recompensen con abundancia los gastos al cuerpo general de la nación, nunca recompensarían si los hiciese un particular.” 

Adam Smith. La riqueza de las naciones. 1776. 

Consecuencias de todo ello:

  • El Estado debe comportarse como un "mero espectador" ante las desigualdades e injusticias económicas, sociales y culturales, puesto que su misión (sentido y fin) es defender las libertades individuales, dejando que la economía funcione siguiendo sus propias reglas.
  • Toda intervención por parte del Estado en contra de las desigualdades, acabaría dañando los derechos de los individuos (¿?, ¿la propiedad privada -por ejemplo-?) y provocaría un desajuste en el mercado (economía), llevando inevitablemente a una crisis económica
Y... NO QUEREMOS ESO, ¿VERDAD?

Un texto "curioso"

 
"Por primera vez en la historia del capitalismo, en el otoño de 2008 sólo pudo salvarse la columna vertebral del sistema económico mundial (los bancos)..., gracias a las garantías de los contribuyentes. Y este hecho -que el capitalismo no pueda ya reproducirse por sus solas fuerzas- se ha fijado desde entonces en las conciencias de los ciudadanos que, como ciudadanos-contribuyentes, tuvieron que salir fiadores del fracaso del sistema" 
 
En tu opinión...
  • ¿Qué crees que quiere decir el texto? 
  • ¿Qué "tesis" del liberalismo tira por tierra el hecho en el que se fija Habermas (rescate de los bancos con el dinero de los contribuyentes)?
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Un ejemplo más, en la misma línea del texto de Habermas:
  
 
 
Constructores y promotores, ante la crisis del sector inmobiliario (caída en el último trimestre del 2008 de un 6,8 % del precio de la vivienda / 800.000 viviendas en stock para el 2009) piden al gobierno que adquiera dichas viviendas y las destine a vivienda protegida -
Es decir: los que hasta hace muy poquito pregonaban a los cuatro vientos que el Estado no podía ni debía intervenir en el libre "juego" de la oferta y la demanda (cuando la vivienda subía de media entre un 8 y un 12 %), son los primeros en "sugerir" que el Estado se haga con ellas.
 
Parece que esto del mercado y "sus reglas" las conocen sólo... los que las "ponen". Por lo menos, creo que algo queda claro: por qué a esto de la oferta y la demanda, lo llamaron libre "JUEGO". 
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