3.6. Los problemas del EB: sus contradicciones.

Desde su nacimiento, el Estado del bienestar ha sido objeto de interpretaciones contrapuestas...
1. Para unos, el Estado del bienestar era "un engaño capitalista", esto es, un medio de "represión", un sistema para aumentar las "necesidades" (consumo) y "maquillar" los aspectos nocivos y escandalosos del capitalismo.
2.- Para otros, el Estado del bienestar es el "símbolo de la victoria" de la clase obrera frente al capitalismo.

Un ejemplo de todo esto: "Consumo gusto" (Ska-p)
 
 
 
¿En qué quedamos: engaño o victoria? 
- Quien lo interpreta en el primer sentido (como "engaño"), corre el peligro de no reconocer los elementos positivos derivados del Estado del bienestar y conseguidos por la "lucha obrera", y, en consecuencia, no querrá tener nada que ver con su defensa o extensión.
- Quien lo interpreta en el segundo de los sentidos, corre el riesgo de no ver sus defectos.
Ni que decir tiene que ninguna de estas dos posturas es acertada: el Estado del bienestar incluye dentro de sí ambos elementos. Dicho de otra forma: el Estado del bienestar es algo contradictorio por propia naturaleza.
El Estado del bienestar engloba simultáneamente tendencias a aumentar el bienestar social: mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos, controlar el mercado para evitar las desigualdades...; y tendencias a la represión y control de la gente, para que los trabajadores se adapten a las exigencias de la economía capitalista...

La raíz de todas las contradicciones presentes en el Estado de Bienestar, tienen su origen en la unión indisoluble que se establece entre capitalismo y bienestar.

"Capitalismo" y "bienestar", hoy por hoy, son inseparables en el Estado de Bienestar: se necesitan el uno del otro para su propia supervivencia:

  • El Estado del bienestar necesita al modelo capitalista y altos niveles de "consumo" por parte de los ciudadanos, para poder subsistir (o, lo que es lo mismo, para financiarse).
  • El capitalismo, por su parte, necesita del Estado del bienestar para no caer en su propia autodestrucción, es decir:
    • Para poder mantener los altos niveles de crecimiento, desarrollo y consumo (niveles que serían impensables en otro tipo de sociedad que no fuera la de bienestar)
    • Para evitar el descontento de los trabajadores y ciudadanos y, de este modo, eliminar el conflicto social.

Es en este punto, donde se dan las contradicciones propias del Estado de Bienestar.

Mientras el capitalismo busca la "acumulación de capital" (= acaparar el mayor número de bienes y dinero) y la "maximización de las ganancias" (ganar cada vez más), el modelo de bienestar se preocupa por "satisfacer las necesidades básicas de los ciudadanos", dos objetivos que a veces chocan y no se pueden armonizar.


Son estas contradicciones y la deriva de la política internacional en las últimas décadas hacia el neoliberalismo y hacia posiciones neoconservadoras, lo que ha hecho que el Estado de bienestar entrara en crisis a partir de la década de los 70.

Textos.

Veamos dos textos:

"Supongamos por un momento que un Estado "benevolente" existiera dentro de una sociedad capitalista y que intentara crear un conjunto de medidas que aumentaran el bienestar, motivado por el deseo de satisfacer necesidades humanas. Es fácil demostrar que tales medidas pronto se encontrarían con los límites del sistema económico capitalista. Tomemos la Seguridad Social, por ejemplo. Si el Estado diera un salario mínimo más alto que eliminara la pobreza, muy pronto este salario sería mayor que el pagado a los trabajadores peor remunerados y actuaría como desincentivo para que la gente trabajara. De este modo interferiría en el funcionamiento libre del mercado de trabajo. (...) Hiciera lo que hiciera, el Estado no podría huir de los límites impuestos por su situación dentro del modelo capitalista de producción. En una palabra, el Estado del Bienestar está atado de manos" (pp.64-65).
"Una política educativa con el objetivo de satisfacer las necesidades de los niños, como quiera que éstas se definan, más pronto o más tarde, se enfrentaría con la triste realidad del "mercado del trabajo" y de la naturaleza poco creativa y degradante de gran parte del trabajo moderno.
Una política que quisiera embellecer nuestras ciudades y planificar el entorno físico se encontrará no solamente frente a una enorme cantidad de derechos de propiedad privada, sino detrás de éstos a las fuerzas ciegas del mercado de propiedad urbana, y detrás de éstos el libre movimiento del capital entre regiones e incluso entre países" (p.65).

El corredor nocturno.

"El corredor nocturno" es una película dirigida por Gerardo Herrero (2009).

Sinopsis: Eduardo (Leonardo Sbaraglia), es un gerente de una compañía de seguros, sometido a una presión laboral constante. Noche tras noche sale a correr, especialmente cuando está a punto de "estallar". Un día, de regreso de un viaje de negocios que ha sido un fracaso, conoce en el aeropuerto a un hombre que se presenta como un amigo y un benefactor, y lo anima a cambiar de vida, a ser libre. No es una simple invitación, este individuo lo asediará hasta límites insospechados para lograr su propósito. A partir de entonces, la vida de Eduardo empieza a deslizarse hacia un territorio ambiguo donde las certezas se desvanecen, y correr se vuelve inútil.

La película y, en concreto, la secuencia que aparece a continuación, nos habla de las difíciles y conflictivas relaciones entre "capitalismo" y "bienestar"; de cómo los intereses del capital (empresa) poco o nada tiene que ver con las personas, el respeto a sus procesos vitales y a su dignidad.

Al final, no queda más remedio que optar entre los propios intereses (sueldo, ascenso, puesto relevante en la empresa...) o ser fiel a los "propios principios" e ideales.