3.8. Vías de salida.

La crisis económica en la que nos hayamos sumidos desde el 2008, ha asestado un duro golpe al Estado de Bienestar.

  • La fuerte recesión económica ha traído consigo el cierre de empresas y la destrucción de empleo. A todo esto hay que añadir, en el caso español, el desplome de la burbuja inmobiliaria y con ello, el cierre de las constructoras y de aquellas empresas que giraban en torno al ladrillo (agencias inmobiliarias, fábricas de muebles...)
  • La crisis financiera, ha forzado a los Estados a inyectar ingentes cantidades de capital en los bancos y entidades financieras para evitar el colapso de los mismos.
  • Pese a esto, la "desconfianza" sigue asentada en los mercados, resintiéndose de todo ello las familias y la pequeña y mediana empresa, al ver restringido el crédito. En este contexto, muchas empresas han quebrado, al no poder refinanciar sus deudas como en otro tiempo hacían (debido al endurecimiento de las condiciones para recibir un préstamo por parte de los bancos).
  • Si sumamos el cierre de empresas, la destrucción de empleo, la crisis inmobiliaria y la restricción del crédito, tendremos miles de familias que han perdido sus casas, situación que no les ha librado de las "cargas" y "compromisos" adquiridos con los bancos a la hora de firmar la hipoteca, quedando endeudados de por vida. Todo esto, se ha convertido en un gran problema para los mismos bancos, que han visto cómo ha aumentado de forma considerable el número de particulares a los que les era imposible cumplir sus compromisos hipotecarios, viéndose obligados a quedarse con unas propiedades (casas) que han perdido el alto valor que tenían en otro tiempo.
 

Dado que el "bienestar" va unido de forma indisoluble a la marcha de la economía (capitalismo), los distintos Estados se han visto obligados por el "mercado" a llevar a cabo políticas encaminadas a recortar el "gasto social" y a buscar financiación adicional en los mercados. Éste es el caso de Europa y, en concreto, de España. Otra medida acometida en esta misma línea es subida de impuestos, "indirectos" claro está, para no "enojar" al mercado (ver información: "Qué impuestos pagan los ricos", El país 19-05-2010).

Paradójicamente, aquellos que pidieron dinero al Estado para evitar la quiebra (los bancos y entidades financieras...), son los que ahora acusan a éste de haberse endeudado de una forma excesiva e irresponsable, sacando, de paso, un beneficio extra de toda esta situación. Incluso, algunos países de la UE (Alemania), a través de sus bancos, medios de comunicación y dirigentes políticos, han sembrado dudas sobre la fiabilidad de nuestro país, con el fin de hacer un lucrativo negocio con nuestra deuda soberana

 
En este contexto, un tanto surrealista y macabro, han vuelto a resurgir con más fuerza las voces de neoliberales y neoconservadores, reclamando menos intervención y más iniciativa privada o, lo que es lo mismo, "menos Estado".

Frente a éstos, algunas voces minoritarias levantan su voz advirtiéndonos de algo muy preocupante: la creciente dictadura de los mercados sobre la democracia (ver artículos "Nos gobiernan los mercados" y "Los mercados financieros contra la democracia").

Es el momento de pasar a explicar las propuestas neoliberales y neoconservadoras. Pero antes, hablemos brevemente de los que defienden la "adaptación pragmática", para salvar a toda costa las conquistas del Estado de bienestar.

¿Cómo se gestó la crisis española?