1.1. Falacia "ad hominen" (contra el hombre o individuo)

"Cómo voy a hacer caso a mi médico cuando me dice que tengo que dejar de fumar, si él es un fumador empedernido"

reforma laboral

Razonamiento que, en vez de presentar razones adecuadas para rebatir una determinada posición o punto de vista, ataca o desacredita a la persona que la defiende. En tal caso, el peso de la argumentación recae sobre el que hace la afirmación, no sobre la afirmación misma. Dicho de otro modo: se ataca a la persona en lugar de a las ideas.

Veamos un sencillo ejemplo:

 "El PSOE está en contra de la reforma laboral, pero... ¿qué derecho tienen a decir nada, cuando han dejado en España 5 millones de parados?".

En lugar de justificar razonadamente las "excelencias" de la Reforma Laboral, se opta por desacreditar a todos aquellos que están en contra de la misma, con lo que la validez de la Reforma queda automáticamente respaldada.

Ni que decir tiene que, hoy por hoy, "una buena descalificación vale más que mil argumentos". Pero, ¿qué hubiera ocurrido si el PSOE, en lugar de posicionarse en contra de la Reforma, hubiera alabado las enormes ventajas que traería consigo? En clara lógica, el PP tendría que haberla retirado de inmediato (debido al respaldo recibido por aquellos que "han dejado 5 millones de parados"). 

¡Qué pena que el principal partido de la oposición no fuera capaz de adelantarse a los hechos! ¡Cuánto agradecimiento habría arrancado de los desprotegidos ciudadanos, que ven día a día cómo las llamadas "reformas" convierten sus derechos en mercancía!


Un ejemplo de falacia "ad hominem" en la publicidad:

 ¿Quiénes son más inmaduros, caprichosos, antojadizos e infantiles: los hombres o las mujeres?