1.2. Falacia "magister dixit" o "argumento de autoridad"

"Vamos a hacer las cosas como dios manda" (Mariano Rajoy)

Razonamiento en el que se defiende una determinada opinión (a modo de conclusión), no aportando razones sino apelando a alguna autoridad en el asunto ("no lo digo yo..., lo dice el Ilustrísimo Señor Don..."). Caemos en esta falacia cuando consideramos el "juicio del sabio" como una prueba irrefutable de la verdad o falsedad de una afirmación cualquiera. 

como dios manda

 

Es preciso observar cómo en algunos casos está justificado acudir a la opinión de algún que otro entendido en la cuestión, para dotar de más peso y credibilidad a las propias ideas, siempre y cuando el "recurso a la autoridad" vaya acompañado de razones, datos o argumentos. 

El problema surge cuando se quiere suplir la falta de argumentación, con el siempre fácil recurso a la autoridad, al "entendido de turno" o al nombrado "experto en la materia".

Valga como ejemplo de todo esto el recurso, por parte de nuestro gobernantes, a los numerosos "Comités de expertos" (en educación, en sanidad, en pensiones...), para legitimar un determinado cambio y, de este modo, dotarlo automáticamente de una aureola de imparcialidad o credibilidad. Está claro que así es mucho más fácil "vender" ante la opinión pública cualquier reforma (por dura e irracional que sea). El problema es que esta manera de argumentar y de entender la política, cierra el paso a toda una serie de cuestiones fundamentales. Preguntas del todo pertinentes como "quiénes son esos expertos", "de dónde proceden", "cuál es su vinculación con el asunto sobre el que tienen que elaborar el dictamen", "por qué ellos y no tantos otros como discrepan de sus análisis y conclusiones"...  Por ejemplo: la solidez del dictamen del "Comité de expertos", encargados por el Gobierno del PP de reformar el sistema de pensiones, queda puesta bajo sospecha cuando 8 de los 12 supuestos 'sabios' están vinculados a entidades financieras o a Unespa -la patronal de los planes de pensiones privados-  (enlace).

 

comité de expertos pensiones

 

En último término, este tipo de argumentos de autoridad no tienen (o no deberían tener) cabida en una sociedad democrática. Lo contrario es tomar a los ciudadanos por eternos "menores de edad", siempre necesitados de alguien que les guíe y les muestre la verdad.